Por Cinélogo
Hay siete bellas artes. Pero hablar de arte es un tanto complicado para todos los que vamos a trabajar diario a una oficina, a una fábrica, que cumplimos horarios, nueve a cinco –o más-. Además, escuchamos la palabra arte y viene a la mente gente muy refinada, muy sabihonda, muy “culta”, muy distante de nosotros, la gente normal que lo más artístico que conoce son las canciones populares y los artistas comerciales. Asumimos que no sabemos nada sobre arte. Pero sí sabemos aunque no tengamos la información bien clasificada en nuestra mente.
El cine es un arte. Sí. De verdad. Claro, es entretenimiento y me vas a decir que qué puede tener de artístico ver la última película de, digamos… Lidnsey Lohan –risa sonora-, o las películas de los vampiros adolescentes conflictivos. Bueno, es aquí donde vamos a aclarar lo que la vieja pregunta hace “de tu arte a mi arte”… válgame la vulgaridad, por favor.
Arte o ars es todo aquello hecho por el hombre que resulte grato y bello a los sentidos –la vista y el oído- y que nos despierta admiración. Esta es la definición y clasificación que utilizan las academias y facultades de Bellas Artes e Historia del Arte. Hay seis bellas artes clasificadas así por su orden de aparición y esta clasificación viene del renacimiento. No voy a meter mucha profundidad en esto porque la idea es que tengan un poco de información válida y fácil de recordar para que puedan impresionar a sus escuchas en esa reunión en la que siempre hablan de los mismos temas.
Entonces, las seis bellas artes son: arquitectura, música, pintura, literatura y declamación, danza y teatro y escultura. Hay algo de disputa en que si el teatro es una bella arte o es derivado de la literatura. Igual, la danza puede estar conectada con el teatro y… les digo, este no es artículo para profundizar en este tema.
Y ahora, cómo es que el cine está considerado el séptimo arte. Ah, pues porque llegó después de las otras seis. El siglo 20, un siglo por demás interesante y en el que más cambios han ocurrido entre nosotros como especie en todos los ámbitos de nuestro quehacer diario, vio nacer el cine. Y nadie dijo: “Quiero proponer al cine como el séptimo arte” y todos comenzaron a votar a favor o en contra. Para nada. El cine se añadió como séptimo arte por derecho propio y con el acuerdo prácticamente universal de todos aquellos que eran autoridad en decidir qué es considerado arte y qué no.
Ahora, el cine se considera arte porque como dijimos, o como dije –o sea, sólo yo estoy escribiendo aquí-, arte es todo aquello hecho por el hombre que resulte grato y bello a los sentidos –la vista y el oído- y que nos despierta admiración. Y si el cine se trata principalmente de contar historias o sucesos y lo hace de tal manera que nos resulte agradable o bello y nos haga sentir admiración por la manera en que dicha historia o suceso es contado, entonces, he ahí que estamos viendo ARTE.
Pero. El pero que no debe faltar. No todas las películas son artísticas. Hay mucha variedad de estilos y mucha libertad de creación. Entonces ponernos a definir qué película es arte y qué no es muy difícil. Quizá hasta inútil.
Aunque veamos entonces cuáles sí. Qué características tienen. Cuando una película se preocupa de la narrativa –cómo se cuenta una historia-, el guión, el montaje, y en la que el director pone todo su sello en cada detalle de la película y que el público fácilmente la identifica como de ése director en particular entonces estamos hablando de cine de autor o cine de arte. Para ejemplos conocidos por todos mencionemos a Iñárritu, Del Toro y Cuarón. Aunque hay una lista enorme de cine de autor.
Y bueno, también podemos hablar de los documentales, de los filmes periodísticos. Tenemos por ejemplo, de lo más famoso, a Michael Moore con el famoso documental “Bowling for Columbine” en el que establece su postura respecto al uso de las armas en los E.U. Los filmes periodísticos no tienen tanta suerte para que “los que vamos a trabajar a una oficina o una fábrica y cumplimos horarios, de nueve a cinco o más” no vemos tanto porque no sabemos dónde encontrarlos como porque no son producciones que generen cuantiosas sumas de dinero, entonces no se promueven. Sin embargo, el documental y los filmes periodísticos presentan la visión propia de quien los realiza y muchas veces con un estilo creativo, original que despierta sensaciones muy variadas en los espectadores.
Pero en resumidas cuentas, es muy difícil hoy en día delimitar la calidad artística de una producción cinematográfica. Lo importante es que tampoco seamos tan relajados como para considerar una película taquillera como súper artística, como Eclipse, sólo porque te gustó mucho y una buena película artística con una propuesta muy distinta a lo común como por ejemplo Luz Silenciosa, de Carlos Reygadas, como malísima sólo porque no había un bueno guapo, un malo feo y una bella en apuros.
El cine es el séptimo arte. El arte es algo bello y agradable. El arte despierta admiración. Hay cine de entretenimiento que al terminar la película uno le sigue a la cena o a la reunión y comenta la película pero ya. Y hay cine, como Amores Perros, que si bien la historia que cuenta no es bella ni agradable, hace que nuestros ojos y nuestros oídos queden impresionados por la manera en que se contó una historia humana que puede estar pasándole al vecino pero no nos damos cuenta. Para eso, está el cine.
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